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Evaluación educativa

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La evaluación educativa representa uno de los temas más importantes dentro del proceso de aprendizaje y enseñanza, y es que, a partir de ella, sus resultados y la retroalimentación que de ella se genera, se obtiene la información que fundamentará la toma de decisiones que optimicen el accionar dentro y fuera del aula para alcanzar el mejor desempeño de los estudiantes. Y como lo indicó Elibidú Ortega Sanchez, 2021 «… no se entiende una evaluación sin retroalimentación».
Autora: Ana Laura Arango Avalos

La evaluación y las competencias

La evaluación educativa toma como base las competencias que se quieren desarrollar en los estudiantes para determinar la forma de evaluar el aprendizaje. Por ello es inconcebible que se requiera desarrollar ciertas competencias en el estudiante y que la evaluación acote en otra dirección, en este sentido, no sería coherente que se desee alcanzar aprendizajes significativos, no memorísticos, y que la evaluación propuesta sea reproductiva y memorística. Es aquí cuando la evaluación se vuelve incongruente, por esa razón, debe existir una estrecha relación entre la forma de evaluar y el aprendizaje que se desea generar en los estudiantes. 

Cabe destacar que la evaluación debe comprenderse como parte fundamental de la formación académica, debido a que todo el proceso de aprendizaje y enseñanza necesita conocer el grado de avance en la concreción de las competencias que se pretenden desarrollar en los estudiantes (determinar los niveles de logro), esto permitirá: a los alumnos conocer y tener una clara referencia sobre sus conocimientos y habilidades alcanzadas, y al docente le facilitará encontrar en los resultados de la evaluación, un parámetro de mejora continua en el proceso pedagógico, didáctico y metodológico desempeñado para lograr un verdadero aprendizaje significativo. 

El proceso de aprendizaje significativo tiene como finalidad lograr un aprendizaje integral, considerando los diferentes tipos de saberes: conceptual, procedimental y actitudinal, de utilidad en el contexto familiar, social y laboral del estudiante. Por lo tanto, las prácticas educativas deben despertar un sentido profundo de aprendizaje en el estudiante, afianzando procesos de continuidad en el desarrollo de competencias y brindar una efectiva retroalimentación (feedback) sobre los logros de aprendizaje de los alumnos, provocando así, cambios conscientes y reflexivos tanto en el estudiante como en el docente, pues resulta una oportunidad efectiva y útil para reconocer necesidades o aspectos a superar y afianzar lo aprendido.

La evaluación desde un enfoque educativo

La evaluación no debe ser considerada como un castigo, una carga o una dificultad dentro del curso, pero para lograrlo, debe existir un cambio en su enfoque, ¿cómo lograrlo? Empecemos por descubrir las acciones que están inmersas en este proceso:

  • Se inicia al asumir el desafío de impartir un curso, con la planificación. Al momento de determinar la dosificación de contenidos y su secuencia de actividades, se reflexiona sobre los logros que se desean alcanzar en el aprendizaje y se definen las competencias a desarrollar en los estudiantes, para sí establecer las metas de aprendizaje que incluyen los distintos saberes a desarrollar, pues éstas deben ser dimensionadas o valoradas integral y sistemáticamente.
  • Luego se concibe la forma en que se llevará a cabo la evaluación. Para ello, el docente diseña la manera más adecuada de evaluar y reconocer los objetivos de aprendizaje alcanzados por el estudiante. En este proceso, el docente debe considerar los diferentes estilos de aprendizaje, pues una evaluación educativa está en función de la individualidad y formación del estudiante.

 

Una evaluación apropiada se enfoca en la capacidad permanente que tiene el ser humano de aprender, cambiar y evolucionar (Martínez, L., 2019).

Tipos de evaluación educativa

Muchas veces se asume que el estudiante, por el nivel académico alcanzado, debería poseer determinadas conocimientos o habilidades, pero en un proceso de formación educativa el docente es el responsable de confirmar si el estudiante realmente domina o no los conocimientos previos necesarios para adentrarse a un nuevo momento de aprendizaje. Es aquí donde adquiere importancia la evaluación diagnóstica, ya que, al generar información relevante, se convierte en el cimiento y punto de partida de un curso o de un tema, esto con la finalidad de fortalecer los conocimientos y niveles de dominio esperados. Luego, en clase, será imprescindible activar los conocimientos previos de los estudiantes, no solo para mantener un hilo lógico y conductor, sino también para facilitar un puente hacia la adquisición de nuevos aprendizajes.

Las formas de evaluación incluyen actividades y tareas que el estudiante desarrollará dentro y fuera del aula para fijar y propiciar la construcción de nuevos conocimientos, así la evaluación formativa evalúa regularmente el rendimiento y desarrollo de competencias en el estudiante. Esta evaluación ayuda a conocer los avances del estudiante a lo largo del programa de formación y conlleva una retroalimentación para el estudiante y el docente, para realizar una serie de ajustes necesarios al proceso de enseñanza y aprendizaje. Las actividades diseñadas para la evaluación formativa pueden ser ponderadas o no.  

La evaluación sumativa tiene la finalidad de medir el rendimiento académico del estudiante, ya que ofrece los insumos para conocer si el estudiante alcanzó los niveles de logro necesarios para continuar al siguiente nivel. Se pueden utilizar propuestas como: pruebas objetivas, exámenes parciales u otros instrumentos o medios de verificación; los cuales deben guardar relación con las tareas que el estudiante realizó previamente, el objetivo es hacerlo sentir triunfante al momento de desarrollar la prueba y evidenciar el avance en sus competencias y evitar frustraciones..

Niveles de logro en el aprendizaje

Según Roldán (2021), los criterios de niveles de logro en el aprendizaje sirven de guía y orientación a los docentes, sobre cuánto esfuerzo más deben realizar los estudiantes hasta alcanzar el máximo nivel posible de logro en su aprendizaje. Idealmente, todos los aprendices debieran llegar a ese nivel en el que demuestran un dominio total de la competencia, lo cual les asegura, con alta probabilidad, el éxito en el desempeño de su carrera profesional, abarcando todas las dimensiones de su aprendizaje. Si tanto docentes como estudiantes realizan un trabajo académico en conjunto por alcanzar el máximo nivel de logro, el proceso educativo se ve fortalecido y esto trae beneficios no solo a ellos como actores principales, sino a toda la comunidad de aprendizaje (instituciones educativas, autoridades, nación, etc.).

Los niveles de logro de aprendizaje pueden ser identificados a través de indicadores, el Ministerio de Educación Nacional de la República de Colombia, en su página web, define que los indicadores de logro son los «medios para constatar, estimar, valorar, autorregular y controlar los resultados del proceso educativo, para que a partir de ellos y teniendo en cuenta las particularidades de su proyecto educativo, la institución formule y reformule los logros esperados.»

Estos indicadores marcan el alcance de un estándar de aprendizaje, señalando el grado de desarrollo o competencia adquirida por el estudiante. En evaluación podemos mencionar dos tipos: estándares de contenido y estándares de desempeño.

De acuerdo con Roldán (2021), indica que los estándares de contenido hacen referencia «al progreso del aprendizaje y remiten al desarrollo de cada dominio del aprendizaje, mientras que los estándares de desempeño se enfocan en los niveles de logro y se remiten al desempeño observado en las pruebas objetivas.» Por lo tanto, los estándares deben permitir al estudiante una motivación y desafío para conducirlo, de forma consciente, a una mayor profundidad y aplicación de sus conocimientos.

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A manera de cierre:

  • Las competencias por desarrollar dirigen la forma en que se realizará la evaluación, manteniendo así su coherencia.
  • La evaluación debe guardar una relación entre las competencias a desarrollar y la manera de  evaluar. En este proceso es importante valorar los niveles e indicadores de logro alcanzados, de acuerdo con los estándares de aprendizaje establecidos.
  • La evaluación como parte del proceso educativo debe ser considerada fundamental a lo largo de la formación académica, considerando el momento y tipo de evaluación que debe ser utilizado; pues al conocer los resultados se brinda una eficiente y oportuna retroalimentación, tanto docentes como estudiantes, serán capaces de tomar las decisiones pertinentes en la búsqueda de la mejora en el proceso de aprendizaje-enseñanza.

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